lunes, 29 de septiembre de 2014

Tres poemas de Leonel Alvarado






las diez partes en que se divide un alvarado

1

te enterramos en dacron, padre,
alvarado mío. te metimos
en van heusen quince y medio,
en tela dura
para que la incomodidad te despertara.
te dejamos quietecito, bien afeitado
y bien tendido. con los botones
hasta el cuello para que los niños no viéramos
por dónde te ibas pudriendo. te fuiste
en camisa nueva, viejo terco. en pantalón
recién planchado, demasiado almidonado
para que los pliegues se te metieran en los costados.
pero no saliste de tu van heusen. se nos enfrío el café
en tu costilla estéril. no te nacimos,
alvarado nuestro. te nos fuiste
con demasiados botones para un solo cuerpo.
y allí sigues, sin darnos a luz, almidonado hasta el fastidio,
metido en camisa
bajo siete varas.


mínima moral o las ocho partes en que se divide el ritual de la mosca bailarina

7

al abrazarte
no sé dónde termina mi piel
ni dónde comienza la tuya. me parece
que hubo poros, que alguien tuvo huesos,
que si hago mucho esfuerzo al levantar
alguna cosa –la silla para descansar
de tu cansancio, las cajas donde pondré
mis cosas tuyas– algo cruje
en tu espalda. en la cervical, me dices,
comienzan a crujir las ilusiones. y entre
aceites y sales te apiadas de mi columna.
paso el día con esta piel, la tuya,
esperando la hora de saber
qué hiciste con mis arterias.
si en la mañana salgo a recoger el periódico
leo que estás adentro
esperándome. abro la puerta y entras
a darme las buenas nuevas. anoche se te vio
desnuda en una parte de la ciudad
que se parece tanto a nuestro cuarto.
entre los dos
te buscamos. algo me dice
que estarás en el patio, donde te viste
por última vez. si hubiera podado las matas
no tendrías dónde esconderte. bajas corriendo
(de alguna nube porque en esta casa
no hay escaleras). yo pongo el radio, tú el café.
recojo las cortinas y el sol
se pasea por el cuarto
con la cola entre las piernas,
da tres vueltas y se echa a tus pies
para que yo lo acaricie con tus manos.


Teen spirit

Smeell like teen spirit

3

Los jóvenes escritores del liberalismo romántico
se convierten en jefes del país.
David Viñas

este muchacho tiene la edad que no se debe tener
a los veinte años. joven a más no poder
es poeta, cronista, abogado, subsecretario
de relaciones exteriores, magistrado
en una de las cortes de apelaciones creadas
por otros jóvenes empecinados en inventarse
un país que será gobernado por ellos mismos.
Se llaman Domínguez y Gutiérrez,
Sarmiento y Barrios, Barreda y Rosa.
creen en el orden y el progreso,
sobre todo ahora que el país está despertando
un gran interés en el mundo industrial 
por sus grandes recursos naturales, como dice
el joven Soto, Presidente de la República,
en el año utópico de 1883.

a pesar de la mirada grave, este muchacho
no se salvó de ilusiones adolescentes
que, con la seriedad del caso, lo llevaron al suicidio.
Ella, la de siempre, pudo más que los disparates de Comte.

jóvenes al fin
se los menciona como en fábula.
se les ve, graves, en las escuelas. se diría
que nacieron viejos. padres de la patria
a los veinte años. uno se aprende
sus nombres de memoria y a veces
los encuentra en plazas
que solo cobran vida los domingos.

según estadísticas que ilusionarían a soto
el setenta por ciento de la población es menor de treinta.
y esto, nos dicen los expertos, es de gran importancia
y nos muestran diagramas que aquel país inventado
por estos muchachos solo puede leer
con las gafas alquiladas al recuerdo.

uno se pasea por avenidas que no resignan
a perder sus nombres decimonónicos. el tiempo
no se ha puesto al día. de más está decir
que no es un viaje en los trenes invisibles
soñados entre el orden y el progreso.
por estas calles pasa otro muchacho
que antes de morir a los diecinueve
ya no puede con el peso de sus muertos.
lo que tiene que decir está en sus tatuajes,
ese discurso errante que me mete miedo
a un mundo construido con las hipérboles
de sus mayores. uno se pregunta

cómo puede a su corta edad
inspirar tanto terror. y a pesar de la insistencia
de los expertos no sabe del gran interés
que el país está despertando por esa muchedumbre
en edad productiva. eso debería
ser suficiente para que este muchacho
casi recién nacido y a sus diecinueve casi muerto
encontrara un lugar donde caerse vivo
en un país que otros muchachos lo inventaron.


 Retratos mal hablados (2014)




Leonel Alvarado
Poeta y académico.

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Se especializó en Literatura en EUA y en Nueva Zelanda. Es autor de los poemarios Casa vacía (1991), El reino de la zarza (Premio Latinoamericano de Poesía EDUCA, San José, Costa Rica, 1993); del volumen de ensayos Sombras de hombres (Premio Centroamericano de Ensayo Rafael Heliodoro Valle, Honduras, 1992), del estudio Vida y obra de Bulnes, El memorioso (2007), de la colección de cuentos Diario del Odio (Premio Letras de Oro de Ficción, Miami, 1996); de los poemarios Retratos mal hablados –mención de honor Premio Casa de las Américas- y Xibalbá, Texas –Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2013-.